Siguiendo la lucha por colocar nuestra profesión donde merece, hemos intentado recopilar la historia y el camino que las Brigadas de Emergencia llevan a sus espaldas para que aquel o aquellas que quieran saber más puedan encontrar y disfrutar esta magnífica aportación de nuestros compañeros.

     Es la visión que hemos sabido recoger. Si quieres aportar algo no dudes en escribirnos a nuestro correo.        brigadasemergenciascv@gmail.com


     HISTORIA DE LAS BRIGADAS DE EMERGENCIA


La historia de la formación y evolución de las actuales Brigadas de Emergencia de la Comunidad Valenciana pasa de un inicio dentro de un ámbito estrictamente forestal de protección del medio ambiente, hasta llegar al nuevo concepto de servicio esencial dentro de la protección civil y la gestión de emergencias.


Durante este proceso, muchas son las historias que se podrían contar de este largo camino de cambios y transformaciones que ha sufrido nuestro colectivo, tantas como puntos de vistas pueden haber sobre un hecho en concreto y su significado en la historia. Por nuestra parte, sin dejar de lado las fuentes documentales de carácter oficial, queremos ofrecer un enfoque más cercano a lo que sería una historia oral de las brigadas. Para ello contamos con la colaboración de un veterano Jefe de Unidad de la provincia de Castellón.


Desde hace muchos años, un número indeterminado de trabajadores de la Comunidad Valenciana desempeñaron, primero con el Patrimonio Forestal del Estado, luego con Icona, más tarde con la Conselleria de Agricultura y Pesca y, finalmente con la Conselleria de Medio Ambiente, las tareas propias de viveristas, tratamientos selvícolas y extinción de los incendios forestales, trabajos que se efectuaron permanentemente todos los años.


En el año 1981, cuando nos encontrábamos trabajando en tareas selvícolas en la Font de la Umbria de Sierra Engarceran, el guarda forestal nos preguntó a los compenentes de la brigada si queríamos trabajar como “Cuadrillas de retén de incendios”, a lo cual respondimos todos afirmativamente, ya que eran labores que ya desempeñábamos y la única diferencia era que en el contrato laboral concretaba nuestras funciones. Entonces el servicio lo tenía Icona y se nos llamaba “cuadrillas de retén de incendios y tratamientos selvícolas en los montes de la provincia de Castellón” (Servicio Forestal).”


En los años ochenta las brigadas estaban formadas por trabajadores forestales contratados bien exclusivamente para extinción o como en algunos casos con contrataciones diferentes, en invierno para prevención y en verano para extinción. La contratación de este personal no excedía los 8 o 10 meses y las brigadas de mayor cobertura temporal coincidían con zonas forestales de titularidad pública o montes emblemáticos en cuanto a su importancia ecológica, social o recreativa.


Trabajábamos 7 horas diarias en trabajos servícolas, mucha azada y motosierra, y de retén de incendios los sábados, domingos y festivos, además que cuando había incendio por la noche, nos venían a buscar los guardas forestales o los mismos componentes. Habían muy pocas autobombas y los brigadistas estábamos hasta 4 y 5 días en los incendios, durmiendo donde podíamos y comiendo de igual modo. Entonces librábamos 1 día a la semana 1 componente, ese día no se pagaba. Los días de retén se cobraba algo más, y solíamos estar por el monte vigilando. Se hacían prevenciones en ermitas y fiestas cercanas a los montes, quemas controladas, etc


Pero estas brigadas cubrían otras muchas necesidades de la Conselleria de Medio Ambiente, sobre todo en cuanto a mantenimiento de infraestructuras, realizando trabajos de mejora de caminos, arreglos de conducciones de agua y recogida de basuras en áreas recreativas, construcción de paelleros, trabajos de mantenimiento en las casas forestales, como albañilería, fontanería o pintura y en general cualquier otro que se les ordenara a través del personal de la Guardería Forestal, además de la realización de trabajos forestales de prevención como apertura de cortafuegos y fajas auxiliares así como labores de vigilancia en los días de meteorología adversa.


La Brigada de Cabanes fuimos a la partida de Don Valls (Benlloch) y limpiamos una caseta abandonada que está dentro del pinar (es el año 1982) e hizo de nuestra base. Allí comíamos y descansábamos tras horas de trabajo, hicimos una mesa de hormigón y una chimenea, los fines de semana cuando no había incendio solíamos estar allí.”


Todo esto restaba mucha eficacia a la extinción de incendios, ya que los equipos de trabajadores estaban situados donde se les necesitaba, pero no tanto por una cuestión operativa en cuanto a la extinción sino por razones de necesidad de personal de mantenimiento.

                                                                                          


                                                                                                                          

Durante el año 1984-1985 las brigadas construyen helipuertos o “puntos de encuentro” para estar preparados en caso de incendio, aún no existían las brigadas helitransportadas pues estas se formaron tras la creación de los Consorcios Provinciales de Bomberos, por lo que se constituía la “brigada de choque” que correspondía a la brigada más cercana a la base del helicóptero, la cual los días de alerta trabajaba como helitransportada.


En el año 1991 se empieza a ver cada día más por los montes vehículos y maquinaria pesada de la empresa TRAGSA y también jefes de esta empresa, sobretodo ingenieros de montes. La guardería forestal comunica a las brigadas que cumplan sus órdenes. Hasta el día 31 de diciembre de este año la Conselleria de Medio Ambiente contrataba a las brigadas, pero el día 1 de enero de 1992 se realizó una privatización del colectivo de Brigadas de Extinción de Incendios Forestales, pasando de Conselleria de Medio Ambiente a la empresa TRAGSA y como consecuencia cambian las condiciones laborales disminuyendo los salarios reales y haciéndose más precario el empleo.


El 20 de enero en Benlloch se presentó una unidad móvil de la empresa y pasamos un “chequeo médico”. Algunos compañeros no pasaron la “criba” y se quedaron sin trabajo. En el mes de mayo la empresa nos somete a otra prueba médica en el puesto de la Cruz Roja de Sant Mateu, hacen acudir allí varias brigadas. La era TRAGSA ha empezado.”

                                                                                                                     


En la primera mitad de los noventa se produce el cambio de Conselleria, pasando de Medio Ambiente a Justicia y Administraciones Públicas, y en consecuencia, en el año 1994, coincidiendo con uno de los peores años que se recuerdan en cuanto a hectáreas quemadas, se firma la encomienda de gestión mediante la cual los Consorcios Provinciales de Bomberos asumen la gestión de los incendios forestales. La estructura y organización del servicio de extinción de incendios forestales en la Comunidad Valenciana cambia positivamente aumentando considerablemente la profesionalización y por tanto la estabilización de las plantillas.


Las brigadas se distribuyeron estratégicamente por toda la provincia, recibíamos cursos de formación en el parque de bomberos de Nules, y en esa época recibíamos el nombre de “Bomberos Forestales”, el cual se quitó en el 96 por el de “Brigadas Forestales” por la culpa de la presión de algunos bomberos y políticos”.


En el año 1995 los Consorcios de Valencia y Castellón ponen en funcionamiento por primera vez a los capataces coordinadores que procedían de las propias Brigadas Forestales. En la provincia de Castellón se empiezan a construir los primeros parques rurales, lo que significó un gran paso hacia la consolidación del servicio a través de la construcción de infraestructuras estables. En diciembre de este año se pretendió sacar la futura Ley de Emergencias…


 Se tuvo en contra a los dirigentes de la época, las fuerzas políticas del PP y Unión Valenciana se opusieron al Proyecto de Ley que defendían el PSOE y EU, estos últimos querían poner “fijos” a 300 personas con una oposición especial para bomberos forestales.” 



El 26 de febrero del 98 con la firma del “Acuerdo laboral para regular las condiciones de trabajo del personal de Tragsa adscrito al servicio de extinción de incendios forestales y otras actuaciones de emergencia en el medio rural de la Comunidad Valenciana” (I Convenio Colectivo 98-99) la empresa Tragsa accedió finalmente a las peticiones sindicales y se convirtieron en fijos discontinuos a unos 700 trabajadores (acuerdo sep.97), con la famosa clausula de subrogación que acuerdan mutuamente la empresa Tragsa y la Generalitat Valenciana.


Durante estos últimos años del siglo XX las brigadas gestionadas por la empresa Tragsa y dependientes funcionalmente de los consorcios van asumiendo paulatinamente más competencias, aunque siempre sujetas a las exigencias de las diputaciones que en muchas ocasiones las siguen utilizando como medios propios para todo tipo de trabajos.


Este año fue lluvioso (2000) y en el mes de octubre los pantanos de la provincia corrían peligro de desbordarse, en este caso, las brigadas forestales jugamos un papel importante en cuanto a la prevención, ya que fueron muchos los brigadistas que pasaron noches en vela, vigilando los niveles de capacidad de agua en dichos pantanos.”


En el año 2001 se destaca la gestión a nivel político del “borrador” o anteproyecto de la Generalitat Valenciana sobre Protección Civil y Gestión de Emergencias y, ya en el mes de diciembre sale por fin la Ley 9/2002, de 12 de diciembre, de Protección Civil y Gestión de Emergencias de la Generalitat Valenciana, en la que se define a las Brigadas Rurales de Emergencia como servicio esencial de intervención.

                                                                                                                 


Durante los siguientes años las Brigadas Rurales de Emergencia van recibiendo más formación a través de los cursos realizados por el actual Instituto de Seguridad Pública y Emergencias (IVASPE) y en consecuencia asumiendo gradualmente más competencias, no sin superar todos los obstáculos y las limitaciones tanto técnicas como políticas.


Estos son años de intensa negociación con la empresa Tragsa, regulándose las condiciones laborales de los trabajadores del servicio mediante la firma del II y III Convenio hasta finales del 2004.


Con la firma el 29 de marzo de 2006 del Convenio Colectivo de las Brigadas Rurales de Emergencia (Terrestres y Helitransportadas) de la Comunidad Valenciana que en su capítulo III establece, por fin, la subrogación, y su posterior publicación en el DOGV, se termina con una serie de duras reivindicaciones que culminan con el IV Convenio Colectivo (05-07) y las Brigadas Dobles.


A principios del 2008 se presenta el primer Plan de Infraestructuras de Seguridad y Emergencias (Plise), entre sus líneas de actuación se encuentra la creación de diez nuevos parques rurales de Emergencia.


En enero del 2009 se realiza la presentación del borrador Anteproyecto Modificación Ley de Protección civil y Gestión de Emergencias de la Comunidad Valenciana y el 23 de abril del 2010 el Consell aprueba el Anteproyecto de la Ley de Emergencias por el que las Brigadas Rurales de Emergencia pasan a denominarse Brigadas de Emergencia, se incluyen como Brigadas de Emergencia de manera explícita a las Brigadas Helitransportadas y se crea la Unidad de Brigadas de Emergencia, la cual se desarrollará a través de un futuro reglamento.


Finalmente con la firma del V Convenio Colectivo (08-11) del Servicio de Brigadas Rurales de Emergencia, además de conseguir un notable incremento salarial, se establece un proceso de selección para acceder a un puesto que sin lugar a dudas ha significado toda una revolución en cuanto a la profesionalización de nuestro servicio.



 


     Agradecemos la colaboración de Amadeo Belles Planell Jefe de Unidad de la Brigada de Emergencia de Benlloch.